Diez comidas rumanas para chuparse los dedos

La gastronomía rumana es uno de los grandes secretos culinarios europeos. De hecho, siempre decimos que después de España y Portugal, Rumanía ha sido el país de Europa donde mejor hemos comido. Cantidades generosas (en muchas ocasiones cuesta acabar el menú) y con un servicio amabilísimo. Y además a precios populares. Porque en Rumanía no sólo existe una vastísima red de restaurantes de todo tipo (en la que, aún así, siguen destacando los que se esmeran en preparar comida casera) sino que, exceptuando unas contadas excepciones, los menús son asequibles a cualquier tipo de bolsillo. Cenar en un restaurante de gama alta, incluso en la capital, raramente va a sobrepasar los 35-40 euros por comensal. Así que imagínate por lo que sale comer en cualquier tasquilla de un pueblo perdido, donde la señora rumana de turno se pone el delantal, agarra el rodillo y te trae a la mesa esos deliciosos platos que heredó de la sabiduría culinaria de su madre y abuelas.

El gran secreto de la gastronomía rumana es la fusión de varias cocinas diferentes de diversos países que dan forma a un cocktail espectacular de texturas y sabores. Desde la gastronomía turca a la balcánica o los toques mediterráneos llegados de la no tan lejana Italia. Así se consigue un crisol de opciones a cuál más variada en la que todo tiene cabida, desde el pescado y los lácteos a la carne y las verduras, con mucho hincapié en especias, acompañamientos y los postres finales. Como colofón, unos cuantos chupitos de tuica, el licor de ciruelas que ameniza siempre todos los banquetes.

Gastronomia Rumania

Embutidos

A los rumanos (como a los españoles) les encantan los embutidos y la carne ahumada. Son todos unos especialistas en la elaboración, ya centenaria, de este tipo de productos en los que la carne de cerdo suele ser la base principal. Estos platos variadísimos de embutidos, en los que puedes encontrar desde tocino ahumado (que se suele tomar con cebolla dulce roja) a pastramă, Ghiudem o Babic y todo tipo de salchichones (muchos de ellos especiados), suelen servirse a menudo acompañados de pepino, espárragos y diferentes tipos de quesos. El queso rumano es espectacular (¡doy fe!). ¿Mis preferidos? El Cascaval (que se sirve hasta empanado) y el Urdă, muy dulce e ideal para untar y preparar cremas.

El Salam de Sibiu es uno de los embutidos más famosos del país: no te vengas sin probarlo. Y recuerda que en Rumanía hasta tienen su propio «jamón serrano»: aunque cierto es que en cuanto a calidad el jamón de Mangalica está a años luz del jamón ibérico, catarlo nunca está de más.

Mezeluri

Ciorbas

Lo reconozco: soy sopera, ensaladera y arrocera. Tres platos que puedo comer sin problema a diario y sin cansarme. En el caso de las sopas, lo mismo me da que sea invierno o verano: una sopa calentita y humeante siempre viene bien. Por eso es un placer sentarse en una mesa rumana: tienes muchas posibilidades de que te pongan delante un apetitoso bol de ciorba.

Las ciorbas son la versión rumana de nuestras sopas y las hay de muchos tipos: de verduras, de albóndigas de carne, de alubias (una de las más populares, la fasole, parecida a nuestro potaje),  de patatas, de tripas (ciorba de burta o lo que es lo mismo, sopa de callos)… Las ciorbas suelen servirse acompañadas de smântâna (crema agria) y una guindilla verde picante (lo de la guindilla también lo hace aún mucha gente en España con el cocido madrileño).

Ciorba

Salatãs

Algo que he agradecido (mucho) cuando he viajado a Rumanía es la importancia que le dan a la presencia de verduras en sus menús. Además, estas suelen ser frescas por lo que es una delicia poder comerlas crudas, que es como aportan más nutrientes y vitaminas. Es rara la mesa rumana en la que no hay una ensalada presidiendo; la más popular es la salatã de vinete a base de berenjenas, que tanto me recuerda al baba ganoush de Oriente. Las ensaladas de col, la de pollo (parecida a la ensaladilla rusa) o la de tomates aliñada con diferentes salsas son sencillas de elaborar pero muy agradecidas a la hora de usarlas como guarnición.

salata-boeuf-1_Easy-Resize.com

Sarmale

Es con diferencia el plato estrella de la gastronomía rumana. Y se merece todos los honores porque aunque es un plato bastante laborioso a la hora de prepararlo (os lo digo por experiencia), la recompensa llega cuando observas la cara de satisfacción de los comensales al meterse en la boca este manjar. La primera vez que viajé a Rumanía y probé el sarmale, lo primero que hice fue buscar la receta para hacerlo posteriormente en casa. Qué delicia de plato.

El sarmale tiene origen turco (en este idioma significa «enrrollado» y no olvidemos que los otomanos estuvieron muchos años en el país, contra ellos luchaba ferozmente Vlad Tepes). Y es la mejor herencia que dejaron en Rumanía los invasores musulmanes: el plato más popular y del que los rumanos se sienten más orgullosos. Jugosísimos rollitos de col rellenos de carne picada (a veces también de arroz, cebada o setas) que se convierten en los protagonistas indiscutibles de las grandes celebraciones como bodas, bautizos o cumpleaños. Como veis en la fotografía de ahí abajo, es común que se preparen en gran cantidad precisamente porque son habituales en estos eventos multitudinarios.

Sarmale

Mâmâligâ

La primera vez que viajamos a Rumanía nos sorprendió comprobar que muchos platos venían acompañados de una guarnición bastante peculiar: la mâmâligâ. Esta pasta de harina de maíz, con la que se elabora un pan de vistoso color amarillento, es indispensable no sólo en las mesas rumanas sino también en la de otros países europeos como Moldavia, Bulgaria, Croacia o Eslovenia (incluso en Asturias podemos encontrar una versión parecida, las fariñes, y en Italia podemos encontrar la polenta).

La mâmâligâ ha sido un alimento siempre asociado a las clases más bajas, hasta el punto de que es muy popular el dicho rumano «es tan pobre que no tiene ni mâmâligâ para comer». Y es que antiguamente era el «pan rumano» de los campesinos. Actualmente se suele utilizar de acompañamiento de diversos platos, especialmente quesos, o tomada con crema agria y eneldo.

Mamaliga_Easy-Resize.com

Frigărui

Se le conoce como el «kebab rumano» y comprobarás cuando viajes allí que es bastante común encontrar puestos callejeros donde lo venden por un módico precio. Basicamente son brochetas de pollo (aunque a veces también se hacen con cerdo o cordero), insertadas a menudo con verduras y aderezadas con salsa, mejor si es mujdei de usturoi. Los rumanos, grandes amantes de las barbacoas, suelen tirar mucho de estas brochetas cuando celebran reuniones al aire libre.

Frigarui_Easy-Resize.com

Zacusca

Ya he comentado que a los rumanos les encantan las verduras y las berenjenas son unas de sus favoritas. Este es el ingrediente principal del pisto rumano, la zacusca, un plato que nació de la época en que los campesinos se veían con excedente de verduras tras la recogida y para que los alimentos no se echaran a perder, preparaban este guiso y lo guardaban en conserva para ir tirando de él en las semanas posteriores.

Si no lleva patata (que no suele llevarla), se puede congelar sin problema, por lo que si te animas a hacerlo, que sea en una olla grandota y así luego puedes congelarlo repartido en porciones. Doy este consejo ya que como guarnición, la zacusca se puede usar practicamente para todo: untado en pan, como acompañamiento de carne, pescados o huevos, aliñado tipo ensalada, con pasta… las variedades son ilimitadas.

zacusca_Easy-Resize.com

Drob de miel

Llega Semana Santa y los rumanos, muy tradicionales con sus ritos y tradiciones, vuelven a elaborar uno de sus platos más populares: el drob de miel. Se compone de diferentes partes del cordero (precisamente por un tema religioso ya que a Jesús se le consideraba el «cordero de Dios»). Se suelen hervir las vísceras (corazón, hígado y riñones), utilizándose el caldo sobrante para hacer sopa de Pascua. Se pica y mezcla la carne cocida con ajo, cebolla, perejil, pan húmedo y huevo crudo y se hornea. El resultado es este pastel de carne tan apetitoso que ves aquí abajo.

Drob de miel_Easy-Resize.com

Mititei

Los mititei (o mici) son las albóndigas rumanas, aunque estas más alargadas que las nuestras y con bastantes más especias. Los propios rumanos dicen de ellas que son «salchichas de carne picada» precisamente por su forma. La leyenda cuenta que su origen se forjó en un bar de Bucarest, famoso por sus salchichas, en el que se les acabó la carne de ternera y para salir del paso, cogieron carne sobrante, la aderezaron con diferentes ingredientes como ajo, pimienta y cilantro y las asaron a la parrilla.

Mititei_Easy-Resize.com

Papanasi

Acabamos nuestro recorrido por esta decena de platos rumanos con mi postre favorito del mundo mundial ¡los papanasi! Que es oir su nombre y comenzar a relamerme. Os reconozco que nunca había escuchado hablar de ellos hasta que llegamos por primera vez a Sigishoara, nos sentamos a cenar y nos los recomendó la camarera para la sobremesa. Casi se nos caían los lagrimones cuando los probamos. Son unos bollos tiernísimos parecidos a las rosquillas que se sirven calentitos y rellenos de nata agria y mermelada de grosellas.

papanasi

 

The post Diez comidas rumanas para chuparse los dedos appeared first on Mil y un viajes por el mundo.

Si quieres leer más visita: Fuente Original

Obten nuestras Ofertas Especiales
en tu email