¿A qué suenan los fiordos noruegos?

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¿A qué suenan los fiordos noruegos?

 

 


 

 

Dale al play y cierra los ojos.

 

Hoy te propongo un viaje diferente, un viaje a través de los sentidos, un viaje musical a uno de los paisajes más maravillosos del mundo.

Está sonando “Peer Gynt – Suite n.º 1 op. 46 “La mañana” de Edvard Grieg.

 

¿Qué te transmite?

¡No abras los ojos!

¡Aún no!

¿Qué ves?

Deja volar tus sentidos, deja que las notas pinten un paisaje de acuarela, déjate llevar.

 

 

Peer Gynt – Suite n.º 1 op. 46 “La mañana” de Edvard Grieg.

 

 

 

Sale el sol por entre las nubes, el astro rey refleja sus rayos en el lago a modo de espejo, mientras la brisa de la mañana mueve las hojas de los árboles que parecen bailar al son de la música. Los pájaros se posan sobre sus ramas, al mismo tiempo que la luz va iluminando todos los rincones de Troldhaugen, la preciosa casa del compositor Edvard Grieg.

La música te conduce hasta el comedor donde él se encuentra tocando el piano sin perder de vista el paisaje, su paisaje, que se deja ver tras los amplios ventanales. De repente estos se abren, las cortinas, cual túnicas fantasmagóricas, se ven arrastradas por el viento mientras la música te saca flotando al exterior de nuevo, como si volaras. Las notas te llevan en volandas por encima del lago, la brisa te acaricia el rostro, mientras contemplas toda la belleza que te rodea.

 

Lago

 

 

¡No pares la música!

¡Aún no!

 

¿Notas su presencia?

Sí, son los trolls, que están esperando a que caiga el sol para salir a hacer de las suyas.

 

¿Las escuchas revolotear?

Sí, son las hadas que te conducen hasta la pequeña cabaña frente al lago. Una de ellas, posa sus delicados ojos en los tuyos, y acerca su frágil dedo índice a la comisura de sus labios formando una cruz. “Silencio”, Edvard está componiendo. Puedes verlo a través de la ventana, allí está, rodeado de partituras con la mirada perdida en el lago, poniéndole música a los fiordos.

 

Cabaña de Grieg

 

 

Ahora abre los ojos.

¿Lo has visto?

¿Y lo has sentido?

 

 

 

Esa es la magia de la música de Grieg, capaz de pintar como ninguna otra los bellos paisajes noruegos, su mitología y su folclore, romanticismo en estado puro. Edvard Grieg es sin lugar a dudas el embajador musical de Noruega.

 

Sus dedos dejarían de acariciar las teclas de aquel piano del salón de Troldhaugen el 4 de septiembre de 1907, pero su música sería eterna. No se entienden sus composiciones sin los paisajes noruegos, ni estos sin sus melodías. Grieg contribuyó a crear una identidad nacional Noruega. Música tan noruega como universal.

 

Casa de Edvard Grieg

 

 

 

Un paseo en barco por los Fiordos

 

Era mayo, la nieve aún cubría parte de los fiordos, el agua luchaba por salir de entre las cascadas heladas y las flores comenzaban a brotar, el verde se abría paso, como “La mañana” de Edvard Grieg tras la fría noche noruega. Pero no recuerdo el frío, ni tan siquiera si me acompañaron las bajas temperaturas, me viene a la memoria un sol radiante, ¡sí, en Bergen!, con alguna nube, si, también, si no, no sería Bergen.

 

Noruega

 

 

Mis ojos vírgenes de tales paisajes no podían dejar de mirar el hipnótico horizonte, los fiordos se abrían paso, infinitos, unos tras otros me acababan rodeando, una inmensidad que me hizo sentirme insignificante frente a la belleza de la naturaleza noruega.

No recuerdo el frío, pero si recuerdo oírme suspirar, como si fuera ayer. Una mezcolanza de incredulidad y emoción por vivir algo tan increíblemente bello desde aquel pequeño barco. Ver los fiordos, un paisaje sin igual, desde dentro, sentirlos.

 

Fiordos

 

 

 

Tren de Flåm

 

Pero esto no sería lo último que me dejaría sin palabras, aún me quedaba por descubrir un recorrido de ensueño, uno de los viajes en tren más bellos del mundo, el tren de Flåm.

En apenas una hora, el tren de Flåm te lleva por los paisajes más increíblemente mágicos del oeste de Noruega, un viaje de cuento de hadas. Por desgracia breve, por suerte intenso.

 

Flam

 

 

Lonely Planet llegó a considerarlo el mejor viaje en tren del mundo y yo no voy a ser quien se lo rebata. Su elevada pendiente te deja sin respiración, del mismo modo que lo hacen sus cascadas heladas, sus estrechos túneles y sus angostas laderas, aún totalmente cubiertas de nieve a principios de mayo. Un viaje único que te trasporta desde el final de Aurlandsfjord hasta las altas montañas, en todas las épocas del año, lo que permite disfrutar de postales muy distintas en las cuatro estaciones.

 

Cascada

 

 

 

El Mercado del pescado de Bergen

 

Una vez en Bergen y aún con la piel de gallina, el sentido del oído y de la vista pasarían el relevo al del olfato, que me conduciría cual sabueso hasta el mercado del pescado, tan icónico como el propio Bryggen, el barrio de la Liga Hanseática, con sus coloridas casas de madera.

 

En este mercado único en el mundo podemos encontrar salmón salvaje, cangrejo real y hasta ballena. Me confieso amante del salmón y el color anaranjado del salmón salvaje noruego, unido a su delicioso sabor e intenso olor crearon en mi mente y en mis papilas gustativas un recuerdo imborrable. Sabores de Noruega inolvidables.

 

Bryggen

 

 

 

Tras un precioso camino custodiado por árboles, sobre una colina, se divisaba la preciosa Villa de color hueso y verde, Troldhaugen. Si fuera verano, desde lejos podría escucharse el sonido del viejo piano de Grieg, solo unos pocos privilegiados pueden disfrutar de los conciertos de verano en su casa. Notas que escuchan Nina y Edvard desde su tumba, en la ladera de la montaña frente al lago.

 

Casa de Edvard Grieg

 

 

 

Si algún día te preguntas ¿A que suenan los fiordos? No busques las respuestas en el rugir de sus cascadas, ni en el sonido del agua al derretirse, ni en los barcos que los atraviesan; tampoco en el crujir de las hojas bajo las pisadas de los trolls, ni en las alas de las hadas al volar, los fiordos suenan a las partituras de Edvard Grieg en las que todas estas melodías hacen una sola, la música de los fiordos noruegos.

 

 

Peer Gynt – Suite n.º 1 op. 46 “La mañana” de Edvard Grieg

 

 

 

¿A qué suenan los fiordos noruegos? | Enero 2020  | Las sandalias de Ulises

 

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